Arnold Dreyblatt & The Orchestra of Excited Strings – Animal Magnetism (1995)
Para adentrarse en la figura de Arnold Dreyblatt nos tenemos que retrotraer a algunos de sus maestros en el arte de la composición, el avant-garde, como Pauline Oliveros y LaMonte Young; las instalaciones sonoras de Alvin Lucier o, ya adentrados en el terreno del vídeo arte, las obras de Steina y Woody Vasulka. Dreyblatt forma parte de la segunda generación de compositores minimalistas surgida en Estados Unidos, bajo la atmósfera de Nueva York, a mediados de los años setenta en los que transcurre su formación académica.
Ya en los ochenta, Arnold decide formar y dirigir un combo ejecutante de sus composiciones -The Orchestra of Excited Strings- basado, principalmente, en una combinación de parejas de violines y cellos, percusión, metales y alguna guitarra e incluso teclados. Bajo esta formación, sus composiciones adoptan un lenguaje vanguardista donde la incesante repetición de frases genera un estruendoso caos en el que la atonalidad reina a sus anchas. La presencia de, al menos, diez instrumentistas alejan este Animal Magnetism (editado por Tzadik Records) de una estética minimal y hace que percibamos este álbum casi más como una obra de rock al uso que no tanto un disco de modern classical.
Este disco pretende adentrarse en tantos estilos como uno pueda imaginar. Fuerza y poderío de la sección de cuerdas; aparente tribalismo en percusiones; pequeñas ráfagas casi de free-jazz mediante los diálogos de trompeta, saxo y trombón; incesantes repeticiones de figuras en aparente aleatoriedad. Se trata de uno de esos puntos luminosos en donde, por fin, el ambient, minimal o avant-garde escapa de su corsé y se permite, mediante patrones rítmicos, invitar incluso al baile o, al menos, al movimiento nervioso, pero cauto, de las extremidades inferiores del ser humano.
